Archivo de la etiqueta: meteorología

Las cinco ciudades españolas con mejor clima

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

La temperatura media anual en Las Palmas de Gran Canaria es de 20,7 ºC, con un máximo diario anual de 23,7 ºC. Tanto en invierno como en verano las temperaturas son agradables y en el mes más cálido (agosto) la media diaria es de 27 ºC. Además, la ciudad cuenta con numerosas horas de luz y poco viento. Como punto negativo podemos destacar que las Islas Canarias suelen sufrir fenómenos meteorológicos adversos, como tormentas tropicales. Aún así, éstas ocurren de manera muy puntual.

laspalmas

MÁLAGA

El clima de Málaga es templado en invierno, con temperaturas mínimas muy suaves, y veranos moderados debido a la influencia del mar. La temperatura media anual en la ciudad es de 18,5 °C, siendo su máxima media de 25,4 °C en agosto. Las precipitaciones también son bajas, con un promedio anual de 469,2 mm. Con casi 3.000 horas de sol anuales y un viento escaso, podemos decir que Málaga es una de las mejores ciudades de España para vivir.

malaga

PALMA DE MALLORCA

Recientemente el periódico británico The Times eligió a Palma de Mallorca como la mejor ciudad del mundo para vivir. Uno de los principales factores que se tuvo en cuenta es su clima mediterráneo, con temperaturas suaves durante todo el año. La temperatura media anual oscila entre los 16 y los 18 ºC, aunque en verano se rondan los 30 ºC. La mayor parte de la lluvia cae en otoño, aunque en el total anual no superan los 600 metros cúbicos. Salvo en agosto, cuando la sensación térmica llega a ser alta debido a la humedad, la mayor parte del año cuenta con un clima muy agradable.

palma

HUELVA

Por su situación geográfica, la provincia de Huelva cuenta con un clima mediterráneo continental con influencias atlánticas. El hecho de situarse en el Atlántico suaviza las temperaturas en verano, mientras que el invierno es muy moderado. Las temperaturas medias anuales oscilan entre los 18 y los 20 ºC, y la media de precipitaciones es de 500 mm anuales.

huelva

VIGO

Aunque esté situada en Galicia, una de las comunidades autónomas más lluviosas, la ciudad de Vigo cuenta con su propio microclima. Pese a su situación geográfica, es una de las ciudades españolas con más días despejados. Las temperaturas también son más suaves que en otras zonas de Galicia, al estar bajo la influencia de un régimen subtropical. La temperatura media anual en Vigo es de 14,9 °C. El verano es muy suave y en invierno las temperaturas difícilmente bajan de los 7 ºC.

vigo

Fuente: eltiempo.es

Comentario de un climograma

Un climograma permite representar simultáneamente la evolución mensual de las temperaturas y las precipitaciones, empleando para ello los valores medios térmicos y los totales pluviométricos. Ambos valores se sitúan en relación con un eje horizontal (en el que se representan los meses del año) y dos verticales (el de la derecha para las precipitaciones, en mm; y el de la izquierda para las temperaturas, en oC), tomando siempre la precaución de que exista siempre en dichos ejes una relación tal que las precipitaciones sean el doble de las temperaturas. Éstas se representan linealmente, mientras que las precipitaciones lo hacen en barras.

Climograma de Valencia

Las precipitaciones indicadas en el climograma que nos ocupa presentan un total anual escaso (454 mm). Su distribución es irregular a lo largo del año: un mínimo principal de tres meses de sequía en verano, con precipitaciones inferiores a 30 mm (junio, julio y agosto); y un máximo principal en octubre (74 mm), que destaca sobre los demás meses del otoño (en torno a 50 mm en septiembre, noviembre y diciembre), el invierno y la primavera (entre 37 y 32 mm desde enero a mayo). El total y el régimen de precipitaciones son característicos del clima mediterráneo.

La temperatura media anual es alta (17,8 oC) y la amplitud térmica baja (14 oC). El verano es caluroso (cuatro meses con temperatura media igual o superior a 22 oC) y el invierno suave (la temperatura media del mes más frío, es decir, de enero, no baja de 10 oC). Estas características son propias de la costa mediterránea.

Por tanto, las características analizadas corresponden a un clima mediterráneo costero. El mismo se extiende a lo largo de la costa mediterránea y las Islas Baleares. Las precipitaciones medias se sitúan entre 400 y 700 mm anuales. Sin embargo, son superiores y más regulares en Cataluña, disminuyendo a medida que nos desplazamos hacia el sur, como sería el caso que nos ocupa. Se trata de lluvias muy irregulares con un máximo en otoño y un mínimo en verano. Entre los factores que causan esta situación hemos de tener en cuenta la escasa humedad con que llegan las masas de aire que, tras penetrar en la Península Ibérica por el oeste, descargan su humedad en la mitad occidental, para posteriormente alcanzar el litoral mediterráneo. Un fenómeno típico de estas regiones (y que aparece reflejado en el climograma) es la torrencialidad de las precipitaciones en determinadas épocas del año (finales de verano y principios del otoño), asociadas a la gota fría: cuando una masa de aire frío se desliza desde frente polar y desciende a gran velocidad hacia latitudes más cálidas, el contraste de temperaturas origina procesos convectivos importantes que dan lugar a precipitaciones abundantes, a veces catastróficas, tanto más cuanto mayor sea la diferencia térmica entre esas dos masas de aire. Las temperaturas medias anuales también presentan diferencias notables entre la costa catalana (16 oC) y la costa malagueña (18 oC). En general, se trata de temperaturas suaves en invierno, debido al efecto termorregulador del mar, y elevadas en verano.

La gota fría

La gota fría es un fenómeno atmosférico frecuente en las costas catalanas y levantinas a finales de verano y principios de otoño. Sucede cuando una masa de aire frío se desliza desde el frente polar y desciende a gran velocidad hacia latitudes más cálidas. El contraste de temperaturas origina procesos convectivos importantes que dan lugar a precipitaciones abundantes, a veces catastróficas, tanto más cuanto mayor sea la diferencia térmica entre las dos masas de aire.

Pincha aquí y accede a un gráfico intercativo que te ayudará a comprender mejor el fenómeno de la gota fría.

 

Las cabañuelas

Las cabañuelas son un método tradicional de predicción meteorológica empleado en algunas regiones de nuestro país (dependiendo del lugar, reciben este nombre o el de témporas, canículas, etc.). El experto en cabañuelas suele ser una persona del campo (labriego o pastor) que mediante una observación minuciosa y la interpretación de determinados signos del cielo durante los primeros días de agosto: nubosidad, dirección del viento, características del Sol y la Luna, arco iris, granizo, etc., concluye un pronóstico del tiempo para el año siguiente. Así, el tiempo previsto para enero, dependerá de la interpretación de los datos recogidos el día uno de agosto; en febrero, del día dos; etc. Hoy en día, consideramos las cabañuelas como una curiosa superstición popular, pero no hace mucho, antes de que los métodos científicos de predicción meteorológica llegaran a nuestros hogares a través de los periódicos, la radio y la televisión, eran el único medio posible para conocer si a la mañana siguiente iba a brillar el sol o, por el contrario, se avecinaba una tormenta.

¿Por qué en España llueve a cántaros y en Inglaterra, perros y gatos?

Refranero meteorológico

En nuestros días, los pronósticos del tiempo se llevan a cabo recogiendo datos del estado de la atmósfera (temperatura, presión, vientos, humedad y precipitaciones) y analizando los procesos atmosféricos (gracias a la meteorología) para así poder determinar patrones y probabilidades. Sin embargo, la naturaleza compleja de los fenómenos atmosféricos y la dificultad para procesar todas las variables son la principal razón de que los pronósticos sean menos seguros al incrementarse el rango temporal de los mismos.

Sin embargo, el empleo de métodos científicos para la previsión meteorológica es relativamente reciente. Hace apenas cincuenta años, nuestros abuelos –la mayoría, dedicados a las labores del campo– eran grandes conocedores de los cambios y las inclemencias del tiempo, pues su actividad cotidiana dependía del calor, el frío, la lluvia o el granizo. Sin necesidad de recurrir a sofisticados instrumentos de observación y complicados análisis de fotografías tomadas por un satélite, el conocimiento de nuestros abuelos se basaba principalmente en la sabiduría popular, es decir, en la experiencia acumulada por generaciones y transmitida de manera oral. Esta sabiduría popular quedaría reflejada en muchos refranes que hacen alusión a la observación y el pronóstico del tiempo.

A continuación, podéis disfrutar de una recopilación de estos refranes, ordenados según los meses del año. Muchos los he copiado del Calendario Zaragozano, un pequeño boletín que se publica desde 1840 y que sigue siendo muy popular, sobre todo entre los campesinos, por incluir una predicción meteorológica –basada en métodos no científicos– para cada mes del año.

img004

Enero
«Cuando nieva en enero, todo el año ha tempero».
«En enero se hielan las berzas en el puchero».
«Año en que hasta el nueve de enero nieva, mucho pan espera».
«En enero, de día al sol y de tarde al brasero».
«Las cinco dan ya con el sol, el día de San Antón (17 de enero)».
«Si hace viento por San Matías (30 de enero), hace viento cuarenta días».
«Lluvia en enero llena cuba, tinaja y granero».

Febrero
«Si no lloviere en febrero, ni buen prado ni buen centeno».
«Flor de febrero no va al granero».
«Febrerillo al orate hace cada día diez disparates».
«En febrero, el loco, ningún día se parece a otro».

Marzo
«Nieve en marzo vale un dinerazo».
«Mucha flor en primavera, buen otoño nos espera».
«La primavera, que cante o que llore, no viene nunca sin flores».
«El esposo de María hace la noche igual al día (19 de marzo, San José)».
«Por San José, los sapos se empiezan a ver»
«Marzo de lluvias cargado, hace el año desgraciado».

Abril
«Si tienes pan para mayo y leña para abril, échate a dormir».
«Abril sin granizo, Dios no lo hizo».
«En abril, la hierba gatuña, con la hazada y con la uña».
«Abriles y yernos, pocos hay buenos».
«Llueva abril y mayo, aunque no llueva en todo el año».
«Si por San Jorge (23 de abril) hiela, no cogerás muchas peras».
«Si quieres saber cuándo es abril, la golondrina te lo vendrá a decir».

Mayo
«Mayo arreglado, ni frío ni acalorado; ni muy seco ni muy mojado».
«Mayo caliente y lluvioso ofrece bienes copiosos».
«Días de mayo, días amargos; los panes cortos y los días largos».
«Cuando mucho llueve, ¿qué hemos de hacer sino dejarla caer?».
«Agua por Santa Rita (22 de mayo), todo lo quita».
«La bellota que no se ve en mayo, no se ve en todo el año».
«Mayo frío, poca paja y mucho trigo».
«Mayo ventoso, para el campesino hermoso, y para el marinero penoso».

Junio
«Año hortelano, más paja que grano».
«Tiempo ni hora no se ata con soga».
«Para el día de San Bernabé (11 de junio) la siega de prados está bien».
«De los vientos de junio, los de San Antonio (13 de junio) o ninguno».
«Hasta San Juan (24 de junio) toda la hierba es pan».
«Tormentas por San Juan, quitan vino y no dan pan».

refranero-verano-00

Julio
«Cuando viene la golondrina, el verano está encima».
«Cuando el sol mucho caliente, barrunta tormenta».
«Si llueve por Santa Ana (26 de julio), llueve un mes y una semana».
«Quien quiera hartarse de trabajar que siembre un melonar».

Agosto
«Ni en agosto caminar, ni en diciembre navegar».
«Lo que en agosto madura, en septiembre se asegura».
«Agua por la Virgen de agosto (día 15), año de buen mosto».

Septiembre
«Septiembre o lleva los puentes o seca las fuentes».
«Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es».
«Septiembre muy mojado, mucho mosto, pero aguado».
«Buen tiempo en septiembre, mejor en diciembre».
«Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez».

Octubre
«Por octubre, rescoldito de lumbre».
«En octubre agua del diez al veinte, para todos conveniente».
«Por Santa Teresa (15 de octubre), las nubes traen agua a las presas».
«Por San Simón y Judas (28 de octubre), cogidas son las uvas, también las verdes como las maduras».
«Por San Simón, cada mosca vale un doblón».
«Por San Simón, siembra el buen labrador».

Noviembre
«A primeros de noviembre, quien no sembró que no siembre».
«Por los Santos (1 de noviembre), campos verdes y montes blancos».
«Por la fiesta de San Clemente (23 de noviembre), cuanto trigo siembres pierdes».
«Por Santa Catalina (25 de noviembre), la nieve en la cocina».
«Por San Andrés (30 de noviembre), la nieve en los pies».
«Si en noviembre oyes que truena, la cosecha siguiente será buena».

Diciembre
«Como en diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar».
«En lloviendo el día de Santa Bibiana (2 de diciembre), llueve cuarenta días y una semana»
«Santa Lucía (13 de diciembre), la más larga noche y el más corto día».
«En diciembre, el pastor y el labriego descuidan las ovejas y atizan el fuego».
«En principio y fin de año crece el día paso a paso».

refranero-meteorologia-septiembre-02

Si pinchas aquí, puedes descargar un interesante artículo que recopila éstos y otros interesantes refranes alusivos al santoral y la meteorología.

Comentarios de mapas del tiempo en superficie

SITUACIÓN DE VERANO (7 de septiembre de 1977)

verano

El mapa representa un único centro de acción anticiclónico (altas presiones) situado entre las islas Azores y el Mar Cantábrico. Las isobaras oscilan entre los 1028 mb del anticlón y los 1016 mb en el norte de África y la región escandinava, lo que se traduce en una estabilidad atmosférica general y ausencia de vientos. No obstante, por la ubicación del anticiclón, podemos decir que la circulación atmosférica para la Península Ibérica tendría una dirección Este – Oeste en este momento. No hay duda de que nos encontramos ante el anticiclón de las Azores, cuya posición ante las costas atlánticas en determinadas épocas del año somete a nuestro país a un intenso calor y fuerte insolación, al impedir la entrada de nubosidad cargada de humedad desde el océano.

Un frente estacionario recorre el Atlántico Norte y separa las islas británicas y la península escandinava del continente europeo. Se correspondería con el frente polar, cuya latitud septentrional durante esta época del año es sinónimo de tiempo estable y cálido para la Península Ibérica.

La influencia del anticiclón de las Azores es típica de los meses de verano, provocando en toda la Península un tiempo estable, caracterizado por las altas temperaturas y ausencia de nubosidad. Las escasas precipitaciones sólo pueden ser de tipo convectivo, originadas por el recalentamiento del suelo y que dan lugar a las clásicas tormentas de verano, cuya acción muy localizada no queda reflejada en un mapa meteorológico como el analizado.


SITUACIÓN DE OTOÑO (13 de febrero de 1979)

otoño

En primer lugar, encontramos dos borrascas (centros de bajas presiones) consecutivas situadas en el Atlántico Norte (976 mb) y frente a las costas de Irlanda (980 mb). Al sur de las islas canarias se encuentra un anticiclón o centro de altas presiones (1024 mb). La distancia y variación entre las isobaras de unos y otro nos permite deducir una circulación atmosférica con dirección Oeste – Este que barre la Península Ibérica con una sucesión de frentes y vientos moderados.

Uniendo los centros de bajas presiones discurre un frente oclusivo que podemos identificar con el frente polar cuya latitud y situación, entre el Canal de la Mancha y el Atlántico Norte, nos indica que la Península Ibérica se mantiene al margen de las bajas temperaturas propias del invierno. Dos frentes sucesivos, fríos y cargados de humedad, procedentes del Atlántico, dejan en su recorrido abundantes precipitaciones sobre la Península Ibérica. Otro frente estacionario, situado al sur, mantiene a nuestro país alejado de la influencia cálida del Sahara.

Por tanto, a pesar del mes indicado (febrero), la situación descrita en el mapa es más característica del otoño o la primavera, ambas estaciones lluviosas, pero sometidas a temperaturas moderadas. El tiempo en otoño es inestable, debido a la alternancia de situaciones ciclónicas y anticiclónicas, con predominio de borrascas asociadas a la circulación del oeste.


SITUACIÓN DE INVIERNO (12 de febrero de 1984)

invierno

Un anticiclón o centro de altas presiones (1040 mb) situado sobre las islas británicas domina buena parte de la Europa continental y atlántica. Frente a las costas de Islandia se sitúa una borrasca (996 mb) asociada a un frente frío y cargado de humedad que, sin embargo, se encuentra muy alejado y no afecta a la Península Ibérica. Además de intensas precipitaciones, sobre Islandia deben azotar fuertes vientos con dirección SW – NE, a tenor del trazado y concentración de las isobaras. Otra borrasca (1008 mb) se ubica en el Mediterráneo, al sur de la península italiana y, por tanto, también muy alejada para ejercer posibles influencia sobre nuestro país. En todo caso, la circulación atmosférica iría de Este a Oeste.

La retirada del frente polar nos indica que la Península Ibérica debe estar sometida a masas de aire frío y seco procedentes del continente europeo, que se traduce en bajas temperaturas y ausencia de precipitaciones.

Estas características y la desaparición en el mapa del anticiclón de las Azores describen la situación propia del invierno, cuando la entrada de masas de aire frío de procedencia norte, tanto ártico como siberiano, pueden provocar la aparición de olas de frío; siendo frecuentes en el interior peninsular las heladas y nieblas matinales.


SITUACIÓN DE PRIMAVERA (20 de marzo de 1982)

primavera

Un anticiclón (1032 mb) situado al sur de las islas británicas y norte del continente domina el panorama atmosférico europeo. Por otra parte, el anticiclón de las Azores (1028 mb) se ubica sobre al Atlántico, al oeste de dicho archipiélago. Completan el mapa sendas borrascas: una al oeste de Islandia (992 mb) y otra en el norte de África (1008 mb). El dominio del anticiclón continental europeo determina cierta estabilidad atmosférica sobre la Península Ibérica con temperaturas suaves y escasez de precipitaciones. No obstante, la combinación de centros de altas y bajas presiones permite describir una circulación atmosférica que discurre por nuestro país de Este a Oeste. Como la distancia entre isobaras es considerable, no podemos suponer la existencia de rachas de viento.

Un frente estacionario discurre de norte a sur del Atlántico, separando las masas de aire húmedo procedentes del océano de las frías y secas del continente europeo. La previsión meteorológica resulta impredecible, pues depende del desarrollo y evolución de los centros anticiclónicos y borrascas descritas. Esta situación es característica de la primavera, una estación, como el otoño, muy inestable desde el punto de vista atmosférico, en la que se alternan días soleados con otros fríos, y días secos con otros lluviosos.