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Comentario de una pirámide de población (España, 2012)

piramide

Podemos considerar una pirámide de población como una variedad de un histograma de frecuencias: un gráfico doble de barras horizontales que muestra la estructura por sexo y edad de una población cualquiera en un momento determinado, en este caso, de la población española en 2012, según los datos que nos proporciona el Instituto Nacional de Estadística. En el eje vertical se representan los distintos grupos de edad, ordenados de manera ascendente y agrupados de cinco en cinco años, y en el eje horizontal, los efectivos de población, en tantos por ciento sobre el total.

Estructura por sexo. Como es habitual, nacen más varones que mujeres: la barra de los 0-4 años es más larga en el lado izquierdo, correspondiente a los varones. La superioridad numérica masculina se mantiene hasta los 50-54 años, y, a partir de entonces, predominan las mujeres, de modo que al final, los efectivos de las ancianas son considerablemente superiores a los de los ancianos.

Esta situación viene motivada por la mayor esperanza de vida de las mujeres, ya que, por motivos hormonales e inmunológicos, poseen una mayor fortaleza biológica. En cambio, los hombres han sufrido tradicionalmente un estilo de vida distinto que entraña mayor riesgo: participación directa en las guerras; trabajos de mayor dureza, desgaste físico y probabilidad de accidentes; hábitos menos saludables (alimentación desordenada, consumo en exceso de alcohol, tabaco), menor cuidad por su salud, y más accidentes en carretera. No obstante, en la actualidad, estas diferencias tienden a reducirse, debido a la aproximación del estilo de vida entre ambos sexos.

Estructura por edad. La pirámide tiene forma de urna, característica de una población regresiva y envejecida: los jóvenes (menores de 14 años) representan sólo un 15 % y los ancianos (mayores de 65) están por encima del 18 %. Hay que tener en cuenta que una población se considera joven cuando el porcentaje de jóvenes (0-14 años) supera el 35 % y envejecida, cuando el porcentaje de ancianos (65 años y más) supera el 12 %.

La base de nuestra pirámide es estrecha porque el porcentaje de jóvenes es muy reducido debido a la baja tasa de natalidad, apreciándose sólo una ligera recuperación en los últimos diez, causada por la población extranjera. Por el contrario, la cima de la pirámide es ancha, porque el porcentaje de ancianos es elevado. Los motivos de este envejecimiento de la población española son varios: la elevada esperanza de vida —82 años en 2012 (siendo de 79 años para los varones y de 85 años para las mujeres)—, que ha incrementado el número de ancianos; el brusco descenso de la natalidad desde 1975, que sólo se ha recuperado ligeramente en los últimos diez años, debido a la inmigración extranjera; y la emigración de épocas pasadas, que no se ha visto compensada por la reciente inmigración.

Los entrantes y salientes del perfil de la pirámide muestran la repercusión demográfica de determinados hechos históricos en los últimos cien años. Empezando por la cima, podemos distinguir:

En el sector de población entre 70 y 75 años hay un entrante (visible en la barra izquierda, del contingente femenino) motivado por la reducción de la natalidad durante la Guerra Civil y por el exilio de miles de personas tras el conflicto (1936-1942). Se trata de la conocida como generación hueca o no nacidos durante el citado periodo.

El sector de población que cuenta entre 54 y 40 años (nacidos entre 1958 y 1972) se corresponde con el baby boom cuyo inicio señalamos con el final de la autarquía (Plan de Estabilización de 1959) y el comienzo de una nueva etapa de desarrollismo económico: reducción de la mortalidad debido a la mejora de la medicina, extensión de la seguridad social, generalización del nacimiento en clínicas, progreso de la pediatría y mejora del nivel de vida.

A continuación, el crecimiento demográfico tiende a estabilizarse. La extensión del modo de vida urbano y la progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral obliga a reducir el tamaño de las familias, que sumado a la crisis económica de 1975, provoca un descenso de los nacimientos. Entre 1994 y 2012, la tendencia al retroceso de los efectivos demográficos se interrumpe e incluso se produce una ligera recuperación, motivada por la inmigración extranjera que aportó más mujeres en edad de tener hijos y con una fecundidad más alta que la de las mujeres españolas. No obstante, este crecimiento tampoco garantiza el relevo generacional, por encontrarse el índice de fecundidad todavía muy alejado de los 2,1 hijos por mujer.

Las consecuencias del progresivo envejecimiento de la población española no son sólo de carácter demográfico, por el consecuente descenso de la natalidad y aumento de la mortalidad, sino también económicas y sociales. El envejecimiento reduce la población activa e incrementa el gasto en pensiones, ya que éstas se financian con las aportaciones de los trabajadores en activo. También aumenta el gasto sanitario, al consumir los ancianos más medicamentos, visitas médicas y estancias hospitalarias. Por otra parte, la dependencia de los ancianos supone mayores cargas familiares y demanda de residencias, que actualmente son insuficientes.

El panorama demográfico español es sombrío y las soluciones que se plantean sólo servirían para mitigar en parte el impacto de este envejecimiento de la población: recurso a la inmigración extranjera, que aportaría población joven, mayor natalidad y cotizaciones para las pensiones, pero también supondría pérdida de cierta identidad cultural, xenofobia, etc.; retraso en la edad de jubilación, supresión de las prejubilaciones y reforma de las pensiones; recortes en el gasto sanitario, etc.

Los planes quinquenales

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La tarea esencial del plan consistía en hacer pasar a nuestro país, con una técnica atrasada, a veces medieval, a la vía de una técnica moderna.

La tarea esencial del plan quinquenal consistía en transformar la URSS en un país industrial, para eliminar hasta el final los elementos capitalistas, extender el frente de las formas socialistas de la economía y crear una bsse económica para la supresión de las clases en la URSS, para la construcción de una sociedad socialista.

La labor esencial del plan quinquenal consistía en crear en nuestro país una industria capaz de reequipar y reorganizar, sobre la base del socialismo, no solamente la industria en su conjunto, sino también los transportes y la agricultura.

La tarea esencial del plan quinquenal consistía en hacer pasar la pequeña economía rural parcelada a la vía de la gran economía colectivizada, asegurar de este modo también la base económica del socialismo en el campo y liquidar así la posibilidad de restauración del capitalismo en la URSS.

Finalmente, la labor del plan quinquenal consistía en crear en el país todas las condiciones técnicas y económicas necesarias para aumentar al máximo la capacidad de defensa del país, para permitirle organizar una respuesta vigorosa a todas las tentativas de intervención armada, a todos los intentos de agresión armada del exterior, o de donde quiera que provengan (…).

Informe de Stalin sobre el Plan Quinquenal, 1933.

Mary Poppins y el capitalismo industrial

Durante el último tercio del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, la exigencia de grandes sumas de capital, para financiar las innovaciones tecnológicas y los grandes proyectos industriales, originó una nueva fase del sistema capitalista conocido como «gran capitalismo». Un rasgo del mismo fue la concentración financiera, que supuso la aparición de grandes bancos, como el Deutsche Bank en Alemania y el Crédit Lyonnais en Francia. Estos bancos intensificaron su relación con las empresas, concediéndoles créditos o participando en ellas como accionistas.

FICHA TÉCNICA
Título: Mary Poppins
Año: 1964
Duración: 140 min.
País: Estados Unidos
Director: Robert Stevenson
Producción: Walt Disney
Guión: Bill Walsh y Don DaGradi (novela: P. L. Travers)
Música: Richard M. y Robert B. Sherman
Reparto: Julie Andrews, Dick Van Dyke, David Tomlinson, etc.
Género: Musical — Histórico — Infantil
Sinopsis: Reinado de Eduardo VII (19011910). La vida de una familia inglesa formada por un padre banquero, una madre sufragista y dos niños rebeldes —que pretenden llamar la atención de sus padres haciendo la vida imposible a todas las niñeras—, se verá alterada con la llegada de Mary Poppins, una extravagante institutriz que baja de las nubes empleando su paraguas como paracaídas.
Premios: Cinco Oscars (mejor actriz, canción, banda sonora original, montaje y efectos visuales) y trece nominaciones.

Comprar, tirar, comprar…: la obsolescencia programada

La obsolescencia programada es la reducción deliberada de la vida útil de un producto para incrementar su consumo. Durante la fase de diseño, el fabricante determina de antemano la duración de dicho producto, que al cabo de un tiempo se vuelve obsoleto, inútil o inservible. El objetivo de esta obsolescencia programada no es otro que el lucro económico, mientras que aspectos como la conservación del medio ambiente pasan a un segundo plano de prioridades.

El siguiente documental nos revela por qué los productos que compramos duran cada vez menos. ¿Se trata de una conspiración a gran escala o sólo son las reglas del capitalismo?

 

La paradoja del imbécil: teoría y práctica del decrecimiento

El decrecimiento es una corriente de pensamiento político y económico que propone disminuir los actuales niveles de consumo y apostar por un progreso económico más racional y sostenible. La crítica que los decrecionistas hacia el consumismo y el capitalismo puede resumirse en la siguiente frase:

Solemos pedir prestado dinero que no tenemos, para comprar cosas que no necesitamos e impresionar a gente a la que no importamos.

Carlos Taibo, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, es el principal defensor del decrecimiento en nuestro país. En el siguiente vídeo, enuncia los principales argumentos de esta teoría económica y nos ilustra de qué manera se pueden aplicar. Sólo sería necesario un (difícil) cambio de conciencia a nivel global.

Mercantilismo, fisiocracia y liberalismo económico

Durante el Antiguo Régimen, sobre todo en el siglo XVII, se impuso la política económica mercantilista. Ésta consideraba que la base de la riqueza de un país consistía en la acumulación de metales preciosos, que debían obtenerse mediante el comercio. Por ello, el Estado debía dirigir la economía y fomentar el comercio, impulsando las ventas, dificultando las compras de productos extranjeros, y consiguiendo colonias que comprasen y vendiesen sus productos en exclusiva a la metrópoli.

Lorrain.seaport

En el siglo XVIII surgieron nuevas políticas económicas, como la fisiocracia y el liberalismo económico, que desplazaron al mercantilismo y contaron en su mayor parte con el apoyo de los ilustrados.

La fisiocracia, defendida por François Quesnay, sostuvo que la base de la riqueza de un país es la tierra (agricultura y minería), ya que ésta permite la alimentación de y proporciona artículos para la artesanía y el comercio. Además se opuso al control de la economía por Estado y defendió la libertad económica; suya es la conocida frase: «laissez-faire, laissez-passer», es decir, «dejar hacer, dejar pasar».

franois-quesnay-grangerFrançois Quesnay (1694-1774)

El liberalismo económico, propugnado por Adam Smith en su obra La riqueza de las naciones (1776), sostuvo que el origen de la riqueza es el trabajo individual, que aspira a obtener el máximo beneficio. Por tanto, el único medio para enriquecer a las naciones es enriquecer a los individuos, permitiéndoles desarrollar libremente su actividad. En consecuencia, el Estado no debe intervenir en la economía, ya que ésta se regula sola mediante la ley de la oferta y la demanda: si la oferta de un bien o recurso es superior a la demanda, su precio sube; en caso contrario, baja.

AdamSmith_04Adam Smith (1723-1790)