Archivo de la categoría: CC.SS. – HISTORIA (4º de E.S.O.)

Rompamos el silencio. Resuenen los tambores

Imagine cómo sería que lo arrancaran del seno de su desolada familia a causa de una guerra étnica… que lo obligaran a caminar cientos de millas hasta llegar al mar en el lado sudafricano del Océano Atlántico. Se le priva de su nombre, de su identidad, de todos los derechos que merece un ser humano. El barco europeo al que se le obliga a subir se dirige a través del Atlántico hacia el Caribe y las plantaciones  sudamericanas, un viaje a través del terrible «pasaje del medio». Una multitud de personas negras de todo tipo encadenadas juntas, que apenas cuenta con lugar para darse vuelta, viajando durante meses, mareada, rodeado de  la inmundicia de grandes vasijas llenas de vómito, en las cuales los niños caen a menudo, algunos de ellos sofocándose. Los gritos de las mujeres y los lamentos de los moribundos tornan toda esa escena de horror en algo inconcebible. La muerte y la enfermedad están en todos lados y  una persona de cada seis no ha de sobrevivir este viaje y el trabajo brutal y agotador que lo sigue.

grabado_esclavitud

El comercio trasatlántico de esclavos perduró por cuatro siglos

La esclavitud y el comercio de esclavos figuran entre las peores violaciones de los derechos humanos en la historia de la humanidad. El comercio transatlántico de esclavos fue algo singular dentro de toda la historia de la esclavitud debido a su duración (cuatrocientos años), su escala (aproximadamente 17 millones de personas, excluidas aquéllas que morían durante el transporte) y la legitimación que se le concedía, incluso con arreglo a las leyes de la época.

El comercio transatlántico de esclavos constituyó la mayor deportación de la historia y a menudo se lo considera el primer ejemplo de mundialización. Duró desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. e incluyó varias regiones y continentes: África, América del Norte y del Sur, Europa y el Caribe y tuvo como resultado la venta y explotación de millones de africanos por los europeos.

El «comercio triangular»

Los  barcos que llevaban bienes comerciales tales como armas de fuego, alcohol y caballos partían de los puertos europeos en dirección al África Occidental, donde los cambiarían por africanos esclavizados. Los esclavos habían sido capturados en guerras o eran víctimas de un floreciente comercio local en la captura y venta de esclavos.

fin de la esclavitud 5

Los barcos en extremo sobrecargados con esclavos africanos partían entonces a través del «pasaje del medio» hacia las colonias americanas y europeas en el Caribe y Sudamérica. Para transportar el máximo número de esclavos a menudo se eliminaba el  entrepuente del barco. Se estima que uno de cada seis esclavos moría en el viaje debido a las condiciones de hacinamiento y suciedad. En los barcos en los que aparecían enfermedades o rebeliones, esa relación podía aumentar hasta uno de cada dos.

Después de la venta de los esclavos supervivientes, los barcos retornaban a Europa con bienes producidos con el trabajo de los esclavos, tales como azúcar, tabaco, algodón, ron y café.

mapa-siglo-xviii

Justificación de un sistema de esclavitud

El comercio transatlántico de esclavos era un sistema económico amplio y en gran escala. Los principales países dedicados al comercio –España, Portugal, los Países Bajos, Inglaterra y Francia– podían obtener importantes ganancias en cada tramo del viaje triangular y muchas ciudades europeas florecieron gracias a las ganancias obtenidas de las industrias agrícolas establecidas y sostenidas literalmente sobre la espalda de los esclavos africanos.

La práctica de la esclavitud se justificaba a menudo por razones filantrópicas y religiosas. Incluso fue codificada con arreglo a la ley en el notorio Code Noir de 1685. Esta ley francesa establecía los derechos y deberes de los amos y los esclavos en las colonias de las Américas y afirmaba: «Declaramos que los esclavos constituyen bienes muebles». Establecía un sistema de estricta disciplina, que incluía latigazos y  quemaduras con hierros candentes por delitos menores, aunque también se consideraba como un beneficio para los esclavos contra los abusos perpetrados por sus amos e incluía el reconocimiento de días de fiesta religiosos, el culto católico obligado, la tolerancia de los matrimonios mixtos y la promoción de la preservación de la familia.

ESCLAVOS

Abolición del comercio transatlántico de esclavos

Hacia fines del siglo XVIII, la oposición moral y política al comercio de esclavos estaba aumentando en  Gran Bretaña y los Estados Unidos, así como en otras partes de Europa. Grupos tales como los Cuáqueros en América del Norte y la Sociedad para la Extinción del Comercio de Esclavos en Gran Bretaña desempeñaron un papel destacado para aumentar la conciencia pública acerca del comercio de esclavos mediante peticiones públicas, campañas de boicoteo y la diseminación de materiales que describían y a veces ilustraban las condiciones de vida de los esclavos a bordo  de los barcos comerciales o que trabajaban en las plantaciones.

Los esclavos también se levantaron contra su subyugación, muy especialmente en Haití en la Revolución de 1791 a 1804. Este acontecimiento singular marcó un punto decisivo para el comercio de esclavos a medida que las Potencias coloniales comenzaron a reconocer los riesgos políticos y militares de tales levantamientos.  Este factor, combinado con las voces crecientes del movimiento abolicionista y las cambiantes condiciones económicas que habían reducido la importancia de algunas colonias europeas, señaló el principio del fin del comercio transatlántico.

e9124

Hace doscientos años, a principios de marzo de 1807, el Presidente de los Estados Unidos Thomas Jefferson firmó la legislación por la que se abolía el comercio de esclavos. Más adelante en ese mismo mes, el Parlamento británico, liderado por los  abolicionistas William Wilberforce, el Reverendo James Ramsay y John Wesley, prohibió el comercio de esclavos en todo el Imperio británico. La corriente había cambiado. En años posteriores, otros países europeos siguieron ese ejemplo con leyes que prohibían la esclavitud; sin embargo, fue recién 80 años más tarde que el comercio transatlántico de esclavos se extinguió por completo, cuando Cuba y el Brasil lo abolieron en 1886 y 1888 respectivamente.

044-la-abolicion-de-la-esclavitud-en-brasil[1].png

Fuente: www.un.org

ACTIVIDADES
1) ¿Por qué la esclavitud y el comercio de esclavos figuran, según la ONU, entre las peores violaciones de los derechos humanos de toda la historia?
2) Explica en que consistía el comercio triangular.
3) ¿Existe la esclavitud en nuestros días? Investiga y pon algunos ejemplos del tráfico y trata de personas.

Anuncios

El tesoro de la fragata Nra. Sra. de las Mercedes

Reportaje de Informe Semanal (03.03.2012) sobre el regreso a nuestro país del tesoro —500.000 monedas de oro y plata— procedente de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes, hundida frente a las costas portuguesas el 5 de octubre de 1804 por una escuadra británica. En 2007, una empresa estadounidense de «caza-tesoros» encontró el pecio de la fragata y expolió su cargamento. Las autoridades españoles reclamaron el tesoro y, tras un dilatado proceso judicial, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ratificó su devolución a nuestro país.

Si quieres ver el vídeo a mayor calidad, pincha aquí.

Diferencias entre piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros

Un error común que se suele cometer al hablar de la piratería de los siglos XVI, XVII y XVIII, es poner en el mismo saco, por ejemplo, a Sir Francis Drake, Henry Morgan y Edward Teach Barbanegra. ¿Qué hubiera pensado el primero, un noble marino, leal siervo de la reina Isabel I de Inglaterra, al saber que lo comparaban con el tercero, un sanguinario delincuente del mar? Seguramente, no le hubiera gustado nada. Esta equivocación tan común —incluso entre historiadores— proviene de la confusión de términos para designar actos delictivos en el mar, ya que, habitualmente, los términos pirata, corsario, bucanero y filibustero, se utilizan casi como sinónimos. Antes de nada, debemos tener en cuenta que estas cuatro palabras sólo se pueden contextualizar a la vez en la historia marítima de América, sobre todo del Caribe, ya que la piratería del Mediterráneo o del Mar de la China se regía por otros actores. Si bien existían piratas y corsarios, los bucaneros y los filibusteros eran exclusivos de América Central. A pesar de que estos hombres y muchos de sus contemporáneos, así como los actos que cometieron, se agrupan bajo el gran paraguas que es el término piratería —por ser actos de bandolerismo y pillaje a bordo de un navío—, existen diferencias suficientemente significativas como para poder distinguirlos.

Abordaje

En primer lugar tenemos a los piratas —cuyo vocablo procede la palabra griega peirates, que no es otra cosa que un aventurero del mar—, cuya presencia en el mundo es tan antigua como la navegación. Sin embargo, durante los siglos XVII y XVIII vivieron su época dorada, atacando libremente navíos e instalaciones de las coronas portuguesa y española. Estos ataques, a pesar de que se centraban en las posesiones de estas dos potencias europeas, no tenían detrás un significado nacional, ya que los piratas, procedieran de dónde procedieran, atacaban indiferentemente a cualquier navío que les pudiera dar beneficios en forma de riquezas de todo tipo. Los ejemplos más claros de piratas fueron Edward Teach Barbanegra, Calicó Jack Rackham y Bartholomew Roberts Black Bart.

barbanegraEdward Teach Barbanegra (¿1680?-1718)

Por otro lado, ya desde mucho antes de su aparición en el Caribe, existieron los corsarios, cuyo grado de violencia sigue siendo motivo de controversia, ya que muchos los consideraban delincuentes y otros héroes nacionales. Los hombres y navíos que eran denominados corsarios, viajaban bajo la protección de una patente de corso —palabra procedente del latín cursus, carrera—, un documento en el que un rey les daba autorización para atacar barcos y enclaves de las potencias enemigas. En este sentido, fue muy habitual, en una América colonial dominada por castellanos y portugueses, que las coronas de Francia, Inglaterra y Holanda, incluso siendo algunas aliadas de las primeras, autorizasen a determinados barcos y capitanes atacar las posesiones de las potencias peninsulares. El único objetivo de estos ataques, si bien en muchas ocasiones reportaban beneficios económicos, no era robar, sino también entorpecer las actividades comerciales que se realizaban entre los territorios enemigos; así como detener el transporte de riquezas hacia el Viejo Mundo y, de este modo, complicar el mantenimiento de las guerras en Europa. Fueron corsarios hombres como Sir Francis Drake, Walter Raleigh o Henry Morgan.

Sir-Francis-DrakeSir Francis Drake (¿1543?-1596)

De entre los protagonistas exclusivos del Caribe, cabe destacar a los filibusteros. El origen de esta palabra es muy confusa, hay autores que defienden su origen en la vocablo holandés vrij buiter —el que captura el botín libremente—, traducida al inglés como free booter y al francés como flibustier. Para otros, en cambio, procede de la expresión holandesa vrie boot, que se traduce al inglés como fly boat o embarcación ligera, describiendo el tipo de naves utilizadas para cometer sus ataques. Estos hombres, que al principio actuaron por libre atacando naves pequeñas sin alejarse demasiado de la costa, fueron los primeros en convertir la piratería en algo más que un delito, llegando a crear una sociedad filibustera en las costas de Santo Domingo y la Tortuga, llamada la Hermandad de la Costa. Sin embargo, con el paso del tiempo, los gobiernos europeos vieron una utilidad en los filibusteros, y acogieron a muchos para que centrasen sus ataques sobre los territorios enemigos de sus patrocinadores, convirtiéndose en un punto medio entre el pirata y el corsario, pudiendo hablar de piratas domesticados. Seguramente, uno de los filibusteros más famosos fue Jean David Nau, también conocido como François l’Olonnais, que se convirtió en el terror del Caribe durante casi veinte años.

François-l’OlonnaisFrançois l’Olonnais (1630-1671)

Finalmente, pero no por ello menos importante, vamos a ver quiénes fueron los bucaneros. Estos hombres, cuyo origen es exclusivamente caribeño, en un principio eran cazadores de reses y cerdos salvajes de las islas. Su nombre deriva del procedimiento —de origen indígena— que utilizaban para asar y ahumar la carne, llamado boucan. Esta carne era vendida en la costa a los navíos que allí recalaban. Al ser perseguidos por las autoridades coloniales en Santo Domingo, principal enclave bucanero, muchos de ellos abandonaron su oficio para convertirse en piratas, como dijo Gosse: «de matarifes de reses, se convirtieron en carniceros de hombres». Tanto por el tipo de ataques, cercanos a la costa, como por su proximidad cronológica y geográfica, muchos bucaneros se fusionaron con los filibusteros, formando las primeras tripulaciones cuyo único fin eran los actos de piratería, llegando a formar parte, también de la Hermandad de la Costa.

rackham el rojo

Aún habiendo presentado a estos cuatro estilos de piratería, nunca debemos olvidar que no eran compartimentos estancos, es decir, lo más habitual era que los hombres que una vez fueron piratas, pasaran a ser corsarios, o viceversa; del mismo modo que muchos bucaneros acabaron siendo filibusteros, para después pasar a ser corsarios. Por lo que podríamos afirmar que había una alta tasa de permeabilidad entre los diferentes grupos de bandoleros marinos. Como hemos visto, tanto corsarios, como filibusteros, como bucaneros y piratas, tuvieron su momento de gloria; sin embargo, fueron los últimos los que, con el tiempo, permanecieron en el imaginario popular. Estos personajes, a pesar de ser delincuentes, rufianes y peligrosos, pasaron de ser diablos a convertirse en héroes románticos, que si bien podían robar y matar, lo hacían para defender su vida en libertad, lejos de los dominios de los grandes monarcas europeos.

Fuente: Historias de la Historia

Alcohol, azúcar y esclavos

La aparición de [las] (…) bebidas destiladas se produjo en el mismo momento en que los exploradores europeos empezaban a abrir las rutas marítimas del mundo, superando el extremo meridional de África rumbo al este y cruzando el Atlántico para establecer los primeros contactos con el Nuevo Mundo en el oeste. (…). La principal motivación de portugueses, españoles y demás exploradores de la época era encontrar una ruta alternativa hasta las Indias Orientales, para evitar el monopolio árabe del comercio de las especias. No deja de ser irónico que su éxito final se debiera en parte al uso de tecnologías aportadas por los árabes[: el astrolabio, entre otras].

Mapa antiguo_152

Las islas atlánticas de Madeira, las Azores y las Canarias demostraron ser lugares idóneos para la producción de azúcar, otra aportación árabe. Sin embargo, el cultivo de la caña de azúcar exigía grandes cantidades de agua y mano de obra. Los árabes habían acumulado una serie de técnicas de irrigación y dispositivos para ahorrar trabajo durante su expansión hacia Occidente, entre ellos el tornillo hidráulico, la innovación persa de los acueductos subterráneos y los molinos de agua para procesar la caña. Aun así, la producción de azúcar en el mundo árabe dependía de los esclavos procedentes sobre todo de África oriental. Durante la época de las Cruzadas, los europeos se hicieron con muchas de las plantaciones de azúcar de los árabes, pero carecían de experiencia en ese cultivo y necesitaron más mano de obra todavía para mantener la producción. En la década de 1440, los portugueses empezaron a fletar barcos cargados de esclavos negros desde sus factorías de la costa occidental de África. Al principio los secuestraban, pero no tardaron en acceder a comprárselos a comerciantes africanos a cambio de mercancías europeas.

c0-campo-de-cana

La esclavitud masiva se desconocía en Europa desde los tiempos de los romanos, en parte por motivos religiosos, pues la doctrina prohibía la esclavización de un cristiano por parte de otro. Esas objeciones teológicas al nuevo comercio de esclavos se soslayaron o sortearon mediante una serie de argumentos dudosos. En un principio se sugirió que al comprar esclavos y convertirlos al cristianismo los europeos los rescataban de la falsa doctrina del Islam. Sin embargo, más tarde surgió otro: los africanos negros, según algunos teólogos, no podían considerarse humanos del todo ni, en consecuencia, convertirse en cristianos, así que se los podía esclavizar. Eran, de acuerdo con otra teoría, «hijos de Ham», de modo que su esclavitud estaba sancionada por la Biblia. Esta lógica insidiosa no gozó de una amplia aceptación, por lo menos al principio. Sin embargo, la lejanía de las islas atlánticas significaba que el uso de mano de obra esclava podía mantenerse en un conveniente segundo plano. Hacia el año 1500, la introducción de esclavos había convertido Madeira en el mayor exportador de azúcar del mundo, con varias azucareras y dos mil esclavos.

fd76d8bb02fa6533fd85145308a4650d.930x518x1

La utilización de esclavos en la producción de azúcar experimentó un acusado crecimiento tras el descubrimiento europeo del Nuevo Mundo por parte de Cristóbal Colón en 1492. Colón buscaba una ruta occidental a las Indias Orientales, pero en lugar de eso encontró las islas del Caribe. No había oro, especias o seda que llevar de vuelta a los reyes españoles, pero Colón declaró, confiado, que las islas eran ideales para el cultivo de azúcar, un negocio que conocía bien. En su segundo viaje al Nuevo Mundo, en 1493, se llevó caña de azúcar de las islas Canarias. No tardó en ponerse en marcha su producción en las islas caribeñas españolas, y en el continente sudamericano, en lo que es hoy Brasil, bajo dominio portugués. Los intentos de esclavizar a los pueblos indígenas fracasaron, ya que sucumbían de manera inexorable a las enfermedades del Viejo Mundo, de modo que los colonos empezaron a importar esclavos directamente de África. A lo largo de cuatro siglos, unos once millones de esclavos fueron transportados de África al Nuevo Mundo, aunque esa cifra subestima la dimensión del sufrimiento humano, ya que hasta la mitad de los esclavos capturados en el continente africano morían de camino hacia la costa. Las bebidas destiladas desempeñaron un papel crucial en este indigno comercio, que se intensificó a medida que los británicos, franceses y holandeses establecían plantaciones de azúcar en el Caribe durante el siglo XVII.

1375558119_801842_1375560418_noticia_normal

Los negreros africanos que abastecían de esclavos a los europeos aceptaban un abanico de productos a cambio, como telas, conchas, cuencos de metal, jarras y láminas de cobre. Sin embargo, lo más buscado, con diferencia, eran las bebidas alcohólicas más fuertes. Los africanos de diversas regiones ya habían probado bebidas alcohólicas como el vino de palma, el hidromiel y diversas variedades de cerveza, todo lo cual se remontaba a la Antigüedad. Sin embargo, el alcohol importado de Europa era, en palabras de un comerciante, «solicitado en todas partes», incluso en las regiones musulmanas de África. En los primeros tiempos de la trata de esclavos, cuando era monopolio de los portugueses, los esclavistas africanos desarrollaron querencia por los vinos portugueses fuertes. En 1510, el viajero luso Valentim Fernandes escribió que los wolofes, un pueblo del Senegal, eran «borrachos que obtienen un gran placer de nuestro vino».

El vino era una forma práctica de moneda, pero los traficantes de esclavos europeos pronto descubrieron que el brandy era incluso mejor. Permitía concentrar más alcohol en un espacio menor dentro de la atiborrada bodega de un barco, y su mayor contenido alcohólico actuaba de conservante, con lo que era menos probable que el vino se echara a perder durante el trayecto. Los africanos apreciaban los licores destilados porque eran mucho más concentrados, o «calientes», que sus propias cervezas de grano y sus vinos de palma. Beber alcohol importado se convirtió en una señal de distinción entre los negreros africanos. Los tejidos eran a menudo el artículo más valioso de las remesas de mercancías intercambiadas por esclavos, pero el alcohol, y el brandy en particular, era el más prestigioso.

Pronto llegó a ser habitual que los europeos ofrecieran grandes cantidades de alcohol, conocido como dashee o bizy, como regalo previo al inicio de las negociaciones con los traficantes africanos. Los europeos y los africanos conversaban en una lingua franca derivada del portugués, de la que un comerciante francés transcribió varios ejemplos, como qua qua («lino») y singo me miombo («dame algo de licor fuerte»). Según John Atkins, un cirujano naval británico que relató la trata de esclavos, el negrero africano «nunca tiene a bien negociar con los labios secos». William Bosman, un traficante de esclavos holandés, recomendó que los capitanes de los barcos negreros ofrecieran regalos diarios de brandy a los caciques locales y a los principales comerciantes. Los africanos de Whydah, advirtió, no querrían ni oír hablar de negociar si no les habían regalado antes suficiente dashee. «Quien pretenda comerciar allí, debe contentarlos de esta manera», escribió.

El brandy también lubricó los engranajes del comercio de esclavos de otras maneras. Un relato recoge que los barqueros que transportaban mercancías desde tierra hasta los barcos europeos y viceversa recibían como estipendio una botella de brandy al día, además de un extra de dos a cuatro botellas los días en que trabajaban y una más para los domingos. A los guardias que conducían a los esclavos desde los campos de paso de la costa hasta la orilla también les pagaban en brandy. Las relaciones entre licor, esclavos y azúcar se vieron reforzadas tras la invención de una potente y nueva bebida elaborada con los residuos del propio proceso de producción del azúcar. Esa bebida era el ron.

barbados-beach

[A mediados del siglo XVII, ] la isla caribeña de Barbados dominaba el comercio del azúcar y sus magnates se contaban entre los hombres más ricos del Nuevo Mundo. [Esta industria dependía en gran medida de la mano de obra esclava.]

Los plantadores de Barbados obtuvieron de Brasil algo más que caña de azúcar y equipamiento; también aprendieron a fermentar los subproductos del proceso azucarero y después destilar el resultado para elaborar una potente bebida alcohólica. Los portugueses la llamaban brandy de caña, y la elaboraban a partir de la espuma obtenida del jugo de caña al hervirlo o del propio jugo de caña. Sin embargo, el proceso fue refinado un poco más en Barbados, donde se elaboraba el brandy de caña a partir de la melaza, los residuos de otro modo inservibles de la elaboración del azúcar. Eso hizo posible elaborar brandy de caña de manera mucho más barata y sin merma en la producción de azúcar. Los plantadores de Barbados podían, literalmente, producir su azúcar y además bebérselo.

Según [Richard] Ligon, la bebida resultante, conocida como kill-devil («matadiablo»), era «infinitamente fuerte, pero no muy agradable al paladar… La gente la bebe mucho; de hecho, demasiado, pues a menudo los deja tumbados en el suelo». El vino y la cerveza eran costosos de importar y propensos a estropearse en la travesía desde Europa, pero el «matadiablo» podía elaborarse a escala local y en grandes cantidades. Ligon observó que la bebida se vendía en la propia isla «a los plantadores que no tienen azucareras propias, pero aun así lo beben en exceso, pues lo compran a precios bajos», y también a los barcos de paso, «y lo transportan a lugares extranjeros y se lo beben por el camino» (…).

Un viajero que visitó Barbados en 1651 observó que la bebida preferida de los isleños era «el rumbullion, también conocido como kill-devil, que se hace a partir de caña de azúcar destilada, un licor caliente, infernal y terrible». Rumbullion, una palabra del argot del sur de Inglaterra que significa «pelea o conmoción violenta», quizá se eligiera como apodo para la bebida porque ese era con frecuencia el resultado cuando la gente la bebía en exceso.

Rumbullion-XO-big

El rumbullion, pronto abreviado como rum o «ron», se extendió por todo el Caribe y luego más allá. Se lo daban a los esclavos recién llegados como parte del proceso de «acondicionamiento», que cribaba a los débiles y sometía a los díscolos. Se fomentaba que los esclavos dependieran de las raciones regulares de ron, tanto para soportar las exigencias que se les imponían como para desdibujar las penurias asociadas a ellas. También se utilizaba como incentivo: se recompensaba a los esclavos con ron extra por atrapar ratas o realizar tareas especialmente desagradables. Hay registros de plantaciones que sugieren que los esclavos recibían por lo general dos o tres galones (nueve o catorce litros) de ron al año (aunque en algunos casos se llegaba hasta a los sesenta litros), que podían beberse ellos mismos o cambiar por comida. Como resultado, el ron se convirtió en una importante herramienta de control social. Ligon recogió que asimismo se usaba como medicina y que, cuando los esclavos se encontraban mal, el médico le daba a cada uno «una copita de este licor, y eso era una cura inmediata».

El ron también se volvió popular entre los marineros, y desde 1655 se adoptó como sustituto de la tradicional ración de cerveza en los barcos de la Royal Navy en el Caribe. En un siglo se había convertido en la bebida preferida de la marina durante las travesías largas. Sin embargo, sustituir el habitual galón de cerveza floja y perecedera por la media pinta de ron tuvo las previsibles consecuencias sobre la disciplina y la eficacia, y llevó al almirante Edward Vernon a dictar la orden de que el ron debía mezclarse con dos pintas de agua. Diluir el ron no afectaba a la cantidad total de alcohol consumida, aunque hacía que los marineros tuvieran más inclinación a beber el agua, de otro modo desagradable, disponible a bordo de los barcos. Lo que demostró ser mucho más importante fue la idea de Vernon de añadir azúcar y zumo de lima a la mezcla para hacerla más apetecible. Había inventado un primitivo cóctel que fue bautizado de inmediato en su honor. El apodo de Vernon era Old Grogram, porque llevaba una capa impermeable hecha de grogram un tejido tosco endurecido con goma. Su nueva bebida pasó a conocerse como grog.

Edward_Vernon_by_Thomas_Gainsborough

Pero seguía existiendo el problema de que la potencia del ron variaba mucho y los marineros que lo veían aguado para hacer grog se sentían estafados. Antes de la invención de un hidrómetro preciso en el siglo XIX, no existía una manera sencilla de medir la fuerza de una bebida alcohólica. De modo que los sobrecargos de la marina, que eran responsables de distribuir la ración de ron, medían de antemano su fuerza sin mezclar usando una regla general que al parecer fue ideada en los Astilleros Reales. Mezclaban el ron con un poco de agua y unos cuantos granos de pólvora negra y después calentaban la mezcla usando una lupa para concentrar los rayos del sol. Si la pólvora no llegaba a prender, la mezcla era demasiado débil y se añadía más ron. Solo cuando la pólvora empezaba a duras penas a prender se consideraba que la mezcla tenía la fuerza adecuada, que se corresponde con un 48 por ciento de alcohol (si la mezcla era demasiado fuerte, se producía una explosión, y según la tradición en esos casos los marineros tenían derecho a servirse mientras el sobrecargo estaba incapacitado).

Durante el siglo XVIII, el consumo de grog en lugar de cerveza desempeñó un papel invisible para afianzar la supremacía británica en el mar. Una de las principales causas de mortalidad entre los marineros de la época era el escorbuto, una terrible enfermedad que hoy día se sabe provocada por la carencia de vitamina C. La mejor manera de prevenirla —una manera descubierta y olvidada muchas veces a lo largo del siglo XVIII— era administrar dosis regulares de zumo de lima o limón. Por tanto, la incorporación de esos zumos en el grog, obligatoria desde 1795, redujo drásticamente la incidencia del escorbuto. Puesto que la cerveza no contiene vitamina C, el cambio al grog hizo que las tripulaciones británicas fueran en general mucho más saludables. De sus homólogos franceses podía decirse lo contrario, pues para ellos la ración habitual de bebida no era cerveza, sino tres cuartos de litro de vino (el equivalente a una botella moderna). En las travesías largas, esa ración era reemplazada por tres dieciseisavos de litro de eau-de-vie. Dado que el vino contiene pequeñas cantidades de vitamina C pero el eau-de-vie no, el efecto fue reducir la resistencia de la marina francesa al escorbuto, mientras que la de la británica aumentaba. Un médico naval dijo que la capacidad única de la Royal Navy para combatir el escorbuto dobló su rendimiento y contribuyó de manera directa a la posterior victoria de Gran Bretaña sobre las flotas francesa y española en Trafalgar, en 1805 (también supuso que los marineros británicos fuesen conocidos como limeys, por la lima).

gorgold

Sin embargo, todo eso se produciría en el futuro lejano, a raíz de la invención del ron. Su importancia inmediata fue como moneda, pues cerraba el triángulo que unía licores, esclavos y azúcar. El ron podía usarse para comprar esclavos con los que producir azucara cuyos residuos podían transformarse en ron para comprar más esclavos, y así sucesivamente (…). En 1721, un comerciante inglés informó de que el ron se había convertido en el «principal artículo de trueque» de la costa de los esclavos de África, incluso para el oro. El ron también superó al brandy como moneda de pago para los barqueros y guardias. El brandy ayudó a poner en marcha el comercio transatlántico de azúcar y esclavos, pero el ron lo hizo autosuficiente y mucho más rentable.

mapa-siglo-xviii

A diferencia de la cerveza, que por lo general se producía y consumía a nivel local, y el vino, que en general se elaboraba y comercializaba dentro de una región específica, el ron era resultado de la convergencia de materiales, personas y tecnologías de todo el mundo, y el producto de varias fuerzas históricas en intersección. El azúcar, que tenía su origen en la Polinesia, había sido introducido en Europa por los árabes, llevado a América por Colón y cultivado por los esclavos de África. El ron destilado de los residuos de su elaboración era consumido tanto por los colonos europeos como por sus esclavos en el Nuevo Mundo. Era una bebida que debía su existencia al espíritu emprendedor y aventurero de la época de las exploraciones, pero que no habría existido sin la crueldad de la trata de esclavos, sobre la que los europeos hicieron la vista gorda durante mucho tiempo. El ron fue la encarnación líquida tanto del triunfo como de la opresión de la primera era de la globalización.

Tom Standage: La historia del mundo en seis tragos: de la cerveza de los faraones a la Coca-Cola. Barcelona: Debate, 2006, págs. 104-113.

Mercantilismo, fisiocracia y liberalismo económico

Durante el Antiguo Régimen, sobre todo en el siglo XVII, se impuso la política económica mercantilista. Ésta consideraba que la base de la riqueza de un país consistía en la acumulación de metales preciosos, que debían obtenerse mediante el comercio. Por ello, el Estado debía dirigir la economía y fomentar el comercio, impulsando las ventas, dificultando las compras de productos extranjeros, y consiguiendo colonias que comprasen y vendiesen sus productos en exclusiva a la metrópoli.

Lorrain.seaport

En el siglo XVIII surgieron nuevas políticas económicas, como la fisiocracia y el liberalismo económico, que desplazaron al mercantilismo y contaron en su mayor parte con el apoyo de los ilustrados.

La fisiocracia, defendida por François Quesnay, sostuvo que la base de la riqueza de un país es la tierra (agricultura y minería), ya que ésta permite la alimentación de y proporciona artículos para la artesanía y el comercio. Además se opuso al control de la economía por Estado y defendió la libertad económica; suya es la conocida frase: «laissez-faire, laissez-passer», es decir, «dejar hacer, dejar pasar».

franois-quesnay-grangerFrançois Quesnay (1694-1774)

El liberalismo económico, propugnado por Adam Smith en su obra La riqueza de las naciones (1776), sostuvo que el origen de la riqueza es el trabajo individual, que aspira a obtener el máximo beneficio. Por tanto, el único medio para enriquecer a las naciones es enriquecer a los individuos, permitiéndoles desarrollar libremente su actividad. En consecuencia, el Estado no debe intervenir en la economía, ya que ésta se regula sola mediante la ley de la oferta y la demanda: si la oferta de un bien o recurso es superior a la demanda, su precio sube; en caso contrario, baja.

AdamSmith_04Adam Smith (1723-1790)

Barry Lyndon participa en la guerra de los Siete Años (1756-1763)

Magnífica escena de la película Barry Lyndon, que describe a la perfección el desarrollo de una batalla en el siglo XVIII, concretamente durante la Guerra de los Siete Años (17561763), que enfrentó a Francia con Gran Bretaña y sus respectivos aliados: uniformidad de los ejércitos, enfrentamientos frontales en campo abierto, cargas de fusilería, importancia estratégica y numérica de las columnas de infantería, etc.

FICHA TÉCNICA
Título: Barry Lyndon
Año: 1975
Duración: 183 min.
País: Reino Unido – Estados Unidos
Director: Stanley Kubrick
Guión: Stanley Kubrick (novela: William M. Thackeray)
Música: Leonard Rosenman
Reparto: Ryan O’Neal, Marisa Berenson, etc.
Género: Drama de época
Sinopsis: Reflejo de la vida cotidiana en la Europa del siglo XVIII, a través de las peripecias del joven irlandés Redmond Barry.
Premios: Cuatro Oscars (dirección artística, fotografía, banda sonora original y vestuario) y siete nominaciones.

León, 1188: las primeras cortes de Europa

Hace unos años, la UNESCO reconoció a León como cuna del parlamentarismo europeo, por las cortes que se reunieron en esta ciudad, capital del reino medieval del mismo nombre, durante la primavera de 1188, al principio del reinado de Alfonso IX (1188-1230), y en las que por primera vez participaron representantes de villas y ciudades, junto a la nobleza y el clero.