El rap de Mío Cid

En la Edad Media, los juglares recitaban o cantaban unas composiciones épicas llamadas cantares de gesta, que relataban con mayor o menor veracidad las noticias de su época. Los cantares de gesta más conocidos son la Chanson de Roland, en Francia, y el Cantar de Mío Cid, en Castilla.

Si tuviéramos que escoger un estilo musical que retrate la realidad actual, sin duda sería el rap. Podríamos considerar a los raperos como los juglares de nuestra época. Desde su nacimiento, alrededor de 1970, el rap se ha convertido en un importante medio de denuncia social y en una importante herramienta de lucha contra la marginalidad.

A continuación, vais a escuchar cómo suena la adaptación de un cantar de gesta en combinación con una base de rap. Seguro que os gusta.

Queridos oyentes…
Os quiero deleitar con un poema.
Un poema épico, especial e histórico:
el poema del Mío Cid.
Aquel caballero desterrado por su propio rey.
Aquel caballero… ¡qué buen vasallo si hubiese tenido buen señor!

Rodrigo Díaz
o Mío Cid, el Campeador.
Salvador de Sevilla
contra Almudafar, el traidor.

Siendo sólo un infanzón,
las envidias despertó.
Y así lo desterró
el rey Alfonso, su señor.

Alejólo de sus hijas,
doña Elvira y doña Sol;
dejó sola a su mujer,
doña Jimena, y se marchó.

Pero sus mesnadas,
sin duda, le acompañaban.
Siguiéronle de cerca,
allí donde cabalgaba.

Con gran valor…
y a cada paso
don Rodrigo meditaba:
«¡Volveremos con gran honor!»

Mío Cid, el caballero castellano.
El sidi de los moros,
el señor de los cristianos.
Marchó, lloró, lidió, venció.

Mío Cid, el caballero desterrado.
El sidi de los moros,
el señor de los cristianos.
Marchó, lloró, lidió, venció.

Todas las batallas las libró,
superando el dolor.
Fiero guerrero
que imperó en el tablero del campo.
A sus enemigos inspiraba terror
y lo llamaban el Cid Campeador.

El ángel Gabriel
visitó a Rodrigo en sueños,
le dijo: «Tened fe
y poned todo el empeño;
si obráis por el Señor,
el perdón será vuestro».

Salió de Toledo,
tomó Alcocer y Alcañiz,
y al conde de Barcelona
apresó en esta lid.

Ganó la espada Colada
y con todos repartió
el botín de una batalla
que Minaya ganó.

En el pinar de Tévar
ya no hay nadie que no sepa
del Campeador.

Y así con esta fe
don Rodrigo murmuraba:
«¡Volveremos con gran honor!»

Mío Cid, el caballero castellano.
El sidi de los moros,
el señor de los cristianos.
Marchó, lloró, lidió, venció.

Mío Cid, el caballero desterrado.
El sidi de los moros,
el señor de los cristianos.
Marchó, lloró, lidió, venció.

Todas las batallas las libró,
superando el dolor.
Fiero guerrero
que imperó en el tablero del campo.
A sus enemigos inspiraba terror
y lo llamaban el Cid Campeador.

Nuestro héroe castellano
asedió y conquistó
la ciudad de Valencia,
y gran honra ganó.

Hasta al rey Yusuf
de Marruecos
la noticia llegó.

De allende el mar
este ejército arribó
y a las puertas de Valencia
ya las tiendas afincó.

Y sin dudar
atacó
con gran furia
el Campeador.

Cincuenta mil moros
contra cuatro mil
de los guerreros del Cid.

Que vencieron con la ayuda
del Creador.
Y con esta gran victoria
don Rodrigo hablaba:
«¡Volveremos con gran honor!»

Mío Cid, el caballero castellano.
El sidi de los moros,
el señor de los cristianos.
Marchó, lloró, lidió, venció.

Mío Cid, el caballero desterrado.
El sidi de los moros,
el señor de los cristianos.
Marchó, lloró, lidió, venció.

Todas las batallas las libró,
superando el dolor.
Fiero guerrero
que imperó en el tablero del campo.
A sus enemigos inspiraba terror
y lo llamaban el Cid Campeador.

Otro rey moro,
el rey Búcar en cuestión,
fue a cercar Valencia,
la venganza lo cegó.

Y otros cincuenta mil
de los suyos mandó.

Pero el de Vivar,
que en buena hora nació,
sembró el terror en los moros
y a ninguno dejó.

Al rey Búcar mató,
ganó la espada Tizón,
consiguió de su rey,
Alfonso, el perdón.

Casó a sus hijas amadas
con los reyes de Navarra
y de Aragón.

Regresó con su mujer
y a los suyos gritó:
«¡Hemos vuelto con gran honor!»

Mío Cid, el caballero castellano.
El sidi de los moros,
el señor de los cristianos.
Marchó, lloró, lidió, venció.

Mío Cid, el caballero desterrado.
El sidi de los moros,
el señor de los cristianos.
Marchó, lloró, lidió, venció.

Todas las batallas las libró,
superando el dolor.
Fiero guerrero
que imperó en el tablero del campo.
A sus enemigos inspiraba terror
y lo llamaban el Cid Campeador.

Sí, fue la victoria del bajo castellano contra la nobleza leonesa,
de la humildad contra la envidia,
de las raíces de la tierra contra la invasión…
Y este fue el poema,
el poema del Cid Campeador.

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Una respuesta a “El rap de Mío Cid

  1. Me ha gustado mucho el rap. Con esta música se puede aprender Historia y Lengua.

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