Goliardos

Los goliardos eran clérigos vagabundos y estudiantes mendicantes que proliferaron en el siglo XIII. Muchos goliardos escribieron poesías en latín, de carácter pícaro o crítico con la Iglesia y el poder.

Goliardo

Sirva como ejemplo este poema, donde se ensalzan la despreocupación, el amor carnal y la bebida:

Yo soy cosa ligera,
cual la hoja que arrastra indiferente el huracán.
Como el esquilfe que boga sin piloto,
como un pájaro errante por los caminos del aire,
no estoy fijado ni por el ancla ni por las cuerdas.
La belleza de las muchachas hirió mi pecho.
Aquellas a las que no puedo tocar, las poseo con toda mi alma.
En segundo lugar se me reprocha el juego,
pero tan pronto como el juego me deja desnudo y el cuerpo frío mi espíritu enciende.
Es entonces cuando mi musa compone mis mejores canciones.
En tercer lugar hablemos de la taberna.
Quiero morir en la taberna,
donde los vinos estén cerca de la boca del moribundo;
luego los coros de los ángeles bajarán cantando:
«Que Dios sea clemente con este buen bebedor».

… o la siguiente canción. Aunque en latín, por su título (In taberna quando sumus) y carácter animando, se entiende que los goliardos preferían el jolgorio antes que asistir a clase en la universidad:

En España, a los goliardos se les conocía como sopistas (porque vivían de la «sopa boba»), y de ellos derivó la tuna actual.

 

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